Centro de Tierra Santa/mensaje Navidad Patriarca 2005

Mensaje de Navidad del
Patriarca Latino de Jerusalén

 

Hermanos y hermanas

Feliz y Santas fiestas de Navidad!

1.- Nuestro mensaje es el mensaje del ángel: “No temáis. Pues os anuncio una gran alegría… os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor.”(Lc 2:10-11). No temamos con desagrado todas las dificultades que vivimos y que nos inspiran temor e inseguridad. Jesús nos dijo: “No se turbe vuestro corazón ni se acobarde” (Jn 14:27) Por medio de la fe y por medio de la luz y con la sabiduría que la fe nos inspira, podemos poner los cimientos de nuestra tranquilidad y contribuir a la tranquilidad que necesita nuestra sociedad

El segundo mensaje de la Navidad es la alegría. “… os anuncio una gran alegría… os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor.”(Lc 2:10-11). Quizás la alegría, que viene con la gracia de Dios, pueda llenar sus corazones y así soportar tantos sufrimientos. Para todos nuestros fieles, para todos aquellos que sienten miedo, para todos aquellos que tienen entre los familiares prisioneros o torturados, para aquellos que tienen que encarar la muerte y para todos aquellos quienes se sienten inclinados a llenar sus corazones con odio, les decimos: Purificad vuestros corazones; permitid que la alegría de la navidad pueda renovar completamente su vida.

Nuestro mensaje para todos nuestros fieles y para todos nuestros hermanos y hermanas en esta Tierra Santa, para todos los palestinos y para todos los israelíes: Dios no nos creo para temer o para matarnos unos a otros, sino para amarnos unos a otros, para construir y colaborar juntos.

2. Para nuestros líderes políticos, que por su acción política, pueden decidir entre la vida o la muerte de muchos de esta tierra, les decimos: Sed constructores de vida, no de muerte. Comprended que después una larga etapa de destrucción, muerte y lucha, que las acciones no pueden ni deben producir más destrucción, muerte y lucha. Es el momento de cambiar las formas y de tomar de una vez por todas la buena decisión para traer la justicia y la paz. Cualquier retardo de la solución, con injusticias en curso bajo los diferentes aspectos, el muro, las puertas, las prisiones los asesinatos, solo echa combustible a la violencia. Cuando la injusticia, la causa de la violencia, cese, la violencia se detendrá y la seguridad reinará. Esperamos que podamos empezar una nueva etapa en la cual toda violencia parará en ambos partes, israelíes y palestinos por igual.

Lo decimos de nuevo: la seguridad de los israelíes significa libertad y soberanía para los palestinos. Estas son dos realidades interdependientes e inexcusables. Y las medias tintas, libertades a medias o medias soberanías nos conducen directamente a caer de nuevo en un interminable ciclo de violencia e inseguridad.

La postura palestina actual, reclamando sus derechos por medios no violentos y pacíficos, significa que la paz y la justicia son posibles. En la parte israelí también hemos visto signos y escuchado expresiones que indican una nueva visión y una nueva decisión. Sabemos que las dificultades son numerosas. Pero sin buena voluntad cada dificultad se presentará como un obstáculo insalvable. Por el contrario, con buena y sincera voluntad se reducen las dificultades y se encuentran las soluciones oportunas para ellas.

Nuestra Tierra Santa está sedienta de recobrar su paz y sacralizad. Eso le dará a cada pueblo la vida, la seguridad y la dignidad que reclaman. Aceptar la responsabilidad de gobernar un pueblo significa compromiso y servicio a la sociedad y no una oportunidad para ocupar puestos o buscar el beneficio particular. Es necesario poner fin al sufrimiento que en esta tierra ya dura demasiado tiempo. Esperamos que nuestros líderes no desperdiciarán la oportunidad y emplearán sus energías para llevar a cabo lo que tuvo que ser realizado hace mucho tiempo: paz y justicia para dos pueblos capaces de vivir uno al lado del otro en paz y en buena vecindad.

3. Hermanos y hermanas, para vosotros que vivís aquí cerca de Belén y para todo el mundo que se fija estos días en Belén, la ciudad del Príncipe de la Paz, os deseo unas Navidades llenas de santidad y ardor, así pues desechar todo miedo y violencia y llegar a ser constructores de la paz y justicia que necesitamos.

Felices fiestas y santas Navidades.

+ Michel Sabbah, Patriarch

Traducido al español de los textos en italiano e ingles